El castigo de escribir (O el impulso asesino de crear)

  • Jaime Andrés Valladares

Resumen

Escribir es un castigo porque el escritor se vuelve transparente, vulnerable; no ante sí mismo, sino ante los demás. Escribir nos cuesta la alegría, invita a la soledad e imparte la angustia, pues crea y recrea nuevos mundos a partir de los tormentos a que la existencia obliga. La poesía y el arte como expresiones máximas del sentir del ser humano, sea a través de la transformación de lo reala lo onírico, sea mediante expresiones aforísticas carentes de preámbulos; serán los que envuelvan en sí el tema del castigo como una constante en la creación artística: el castigo de ser, de sentir, de escribir, de leer, de sufrir, de doler. El pintor se desangra a través de colores oscuros; el escultor lo talla en una imagen indecisa; y el poeta lo emula en la creación de mundos constantemente en pugna.Sin embargo en el castigo de escribir se encuentra el desahogo; y se transforma en una revelación en contra del dolor. Aunque el acto de escribir sea un castigo opresivo y asfixiante, es para el poeta lo único que evita que estalle en mil pedazos.
Palabras clave Castigo de escribir, poesía, sufrimiento, onírico, aforismo.
Cómo citar
Valladares, J. (2010). El castigo de escribir (O el impulso asesino de crear). Derecho y Humanidades, 1(16). doi:10.5354/0719-2517.2011.16023
Sección
Artículos
Publicado
2010-01-01